Washington, EE.UU., 14 de octubre de 2013.- El próximo jueves se vence el plazo para que el Congreso de Estados Unidos decida si elevará el tope de su deuda federal, de 16.7 billones de dólares.
De lo contrario, el país tendría que declararse en cese de pagos, lo que ocasionaría una desestabilización en la economía mundial, comenzando por sus vecinos al sur.
Al iniciar la tercera semana del cierre de gobierno, el cual mantiene fuera de sus labores a 350 mil empleados, ha dejado a cientos de miles de otros trabajando sin cobrar y ha afectado casi todo en ese país, los republicanos de la Cámara de Representantes y los demócratas del Senado continúan sin alcanzar un acuerdo para la extensión temporal del presupuesto.
Ante tal esquema, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, indicó que Estados Unidos "necesita tomar acciones urgentes para encarar las incertidumbres fiscales a corto plazo", dado su peso específico en la economía mundial y, en este caso, en el crecimiento de los países latinoamericanos y caribeños.
Cabe destacar que en caso de que EE.UU. no llegara a una resolución el día que vence el plazo, existiría un retraso sobre el pago de la deuda, cosa que nunca ha ocurrido en el país.









